It Takes A Tribe / Hace Falta Una Tribu

TRIBE

You need a tribe.
There’s a popular African saying that it takes a tribe to educate a child.
Recently, a Spanish politician, Anna Gabriel-a woman, no less- said in an interview that she would prefer to have children in a communal situation where the child wouldn’t have to rely solely on their parents for support.
‘ If I could be a part of a group that decided to have children in common, as a group, I’d like the idea.’ Anna Gabriel believes that ‘There are other cultures in the world where paternity and maternity are not so individualistic, it is not so centred on a small group such as a nuclear family….which tends to make people very conservative. You want what’s best for yours only, and “yours” are few, one, two or three. It’s a perverse logic.’
My experience as a mother is that it is true that you need a tribe. In this modern world, parents have to work long hours and either you have enough money to pay for childcare or you have to rely on your ‘tribe’: your family, friends, and neighbours. That makes the controversy surrounding this idea of a tribe raising children at least a bit odd. A group of like minded people who all want to have children and then proceed to raise them in common. Everyone knows who is who’s kid, but- just like it used to happen in villages til not so long ago- all the adults look out for and collaborate in the education and welfare of all the children.
What this woman wants is a return to a more traditional way of having and educating children that would reinforce their sense of belonging and safety, which are two necessary elements for a child’s well being.
Since it is in society’s best interest to produce stable and adapted individuals, it should then follow that this idea should go down well. Surprisingly, it hasn’t. Instead, the issue has been presented as an attempt to do away with the concept of a traditional family, based on the Judeo-Christian conception of the institution of marriage between a man and a woman. This has subsequently infuriated some of Spain’s most staunchly Catholic sectors, who see the political views of this woman as a menace.
I haven’t been able to understand just why this declaration has sparked a debate and divided the public’s opinion.
Until I saw a documentary on the Spanish anarchists that revolutionised society before and during the Spanish Civil War, halfway through the 1930’s. In it, we hear survivors speak of how anarchists organised and improved life for the working class in the absence of involvement by a state that didn’t dare rock a system that favoured them, and an upper class that didn’t care about anything but their own self centred interests. It was, indeed, a revolution and there were people killed, but above all it was an awakening to rationality of the people. Collectiveness was fostered, individualists were tolerated, and in the places where these anarchists managed the common affairs, industrial and agricultural progress doubled their effectiveness. Children were taught with scientific methods and rational debate was encouraged. This was true in most of Spain, but especially in Catalonia. The anarchist experiment was defeated by the republican government that denied its legitimacy, by the communist party which could not bear to have a non-communist revolution succeed, and of course by Franco, who won the war and trampled out any dissenting views. To this day, the central government in Madrid looks warily at this region, regardless of who is in power.
Anna Gabriel is, obviously, from Catalonia, which brings me to wonder out loud whether certain parts of Spain’s past have not substantially permeated the collective mind and assimilated the truth of the anarchist revolution to a chaotic uprising of immoral beings. This is a convenient belief for those with financial and religious authority to instill in the minds of the people, who for the most part have either forgotten, died or never been allowed to learn the truth.
Children would, in fact, benefit from a more common concern in their welfare and upbringing, a more social approach to their education.
Whoever is against this would need to have vested interests in denying the convenience of educating our younger generations in rational thinking, as well as in empathy and solidarity.
Who would benefit? The answer to this is the key to understanding the importance of a common culture and how it can affect the destiny of a nation.
If you want to subjugate a people, shame the elders and uproot the young, and you will effectively have left them at the mercy of whatever cultural wind blows hardest. A culture with dry roots and no new leaves will wither and die, as the living being that it is. If children are not important enough to inspire the society they live in to find better ways of teaching them and preparing them for the world, that society will lose its chance at for a better future. It will surrender its most prized possession, its children, in exchange for smoke and mirrors. The challenge will be lost. The battle will be in vain. The war for a better world will be relinquished.
History will once again be written by the winners.
-/-

Hace falta una tribu.
Hay un refrán africano que dice que hace falta una tribu para educar a un niño.
Hace poco, una política española, Anna Gabriel-mujer, para más señas- dijo que ella preferiría tener hijos en una situación comunal donde el niño no dependiese exclusivamente de sus padres para su cuidado.
‘Si pudiera formar parte de un grupo que decidiese tener hijos en común, como grupo, me gustaría la idea.’ Anna Gabriel cree que, ‘hay otras culturas en e l mundo en donde la paternidad y la maternidad no son tan individualistas; no está tan centrado en un grupo tan reducido como la familia nuclear…que tiende a hacer que la gente sea más conservadora. Quieres lo mejor para los tuyos solamente, y los ‘tuyos’ son pocos, uno, dos o tres. Es una lógica perversa.’

Mi experiencia como madre es que es cierto que necesitas una tribu. En este mundo moderno, los padres tienen que trabajar muchas horas y tienes que pagar para que te cuiden el niño o bien recurrir a tu tribu: familia, amigos, y vecinos. Esto hace que la polémica en torno a estas declaraciones sobre criar niños cuando menos algo rara. Un grupo de personas con ideas similares que quieren tener niños y lo hacen en común. Todos reconocen la paternidad de los niños per -como ocurría en los pueblos hasta hace poco- todos los adultos se ocupan de los niños.
Lo que quiere esta mujer es un regreso a una forma más tradicional de tener y educar niños que reforzaría su sentido de pertenencia y seguridad, lo que constituye dos elementos necesarios para el bienestar del niño. Puesto que es en interés de la sociedad producir individuos estables y adaptados, esta idea debería haber sido bien recibida. Sorprendentemente, no fue así. Al contrario, se ha presentado el tema como un ataque al concepto judeo-cristiano de la familia como institución. Esto ha enfurecido a algunos de los más rancios sectores del catolicismo español, que ven las ideas políticas de esta mujer como una amenaza.
No había sido capaz de entender por qué estas declaraciones habían suscitado tal debate y dividido la opinión pública.
Hasta que vi un documental sobre los anarquistas españoles que revolucionaron la sociedad antes y durante la guerra civil, a mediados de la década de los años 30 del siglo pasado. En él, oí como supervivientes hablaban de como los anarquistas habían organizado y mejorado la vida para los obreros y campesinos en ausencia de implicación de un gobierno que no quería hacer tambalear un sistema que los favorecía y de una clase dominante que a la que no les importaba nada más que sus propios intereses egoístas. Fue, en realidad, una revolución y hubo gente que murió, pero por encima de todo fue el despertar de la gente a la razón. Se fomentó el colectivismo, los individualistas eran tolerados y en los lugares donde los anarquistas manejaban los asuntos comunes, la productividad de granjas y fábricas se dobló. A los niños se les enseñaba con los principios de la racionalidad y se animaba al debate lógico. Esto fue cierto en gran parte de España y especialmente en Cataluña. El experimento anarquista fue derrotado por el gobierno republicano que no le concedió legitimidad, por el partido comunista que no podía soportar que una revolución no-comunista triunfase, y por supuesto por Franco, que ganó la guerra y destruyó cualquier atisbo de disensión. A día de hoy, el gobierno central de Madrid mira con desconfianza hacia esta región, independientemente de quien esté en el poder.
Anna Gabriel es, obviamente, catalana, lo cual me lleva a preguntarme en voz alta si ciertas partes del pasado de España no habrán calado en el subconsciente colectivo y asimilado la verdad de la revolución anarquista con un levantamiento caótico de seres inmorales. Este es un pensamiento muy conveniente para los que ostentan poder financiero y religioso, puesto que la mayoría han olvidado, han muerto o no se les ha dado ocasión de aprender la verdad.

Los niños en verdad se beneficiarían de más interés común en su bienestar y crianza, y una aproximación más social de su educación.
Quien esté en contra de esto está negando la necesidad de educar a las jóvenes generaciones en el pensamiento racional, así como en empatía y solidaridad.
¿Quién se beneficiaría de esto? La respuesta a esta cuestión es la clave para entender la importancia de una cultura común y cómo puede afectar el destino de un país.
Si quieres subyugar a un pueblo, avergüenza a los mayores y desarraiga a los jóvenes y lo habrás dejado , efectivamente, a merced del viento cultural que sople con más fuerza. Una cultura con raíces secas y sin brotes verdes se marchitará y morirá, como ente vivo que es. Si los niños no son lo suficientemente importantes como para inspirar a la sociedad en la que viven a encontrar mejores maneras de enseñarles y prepararles para el mundo, esa sociedad perderá su oportunidad para un futuro mejor. El reto se habrá perdido. La batalla será en vano. La guerra por un mundo mejor será inútil.
La historia, de nuevo, estará escrita por los vencedores.

3 thoughts on “It Takes A Tribe / Hace Falta Una Tribu

  1. “It will surrender its most prized possession, its children, in exchange for smoke and mirrors…”
    OMG! I know that history so well and yes, you are right. If we forget our history, we will relive our mistakes and tragedies. I like this article. I wish the whole world can read this. Thanks for sharing.

    Liked by 1 person

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